jueves, 25 de septiembre de 2008

PINTURA TRINITARIA


PINTURA TRINITARIA

Hace unas semanas regresó de Cuba un buen amigo trayéndome fotos de su viaje a nuestro país. Entre las fotos que me ha enviado, están estas. Son fotos hechas a la pintura expuesta en una de las muchas galerías particulares y puntos de venta de artesanías que hay en Trinidad de Cuba, mi ciudad natal.



Comparto con ustedes estas obras para seguir mostrando a los ojos del mundo los trabajos de estos pintores muy poco conocidos y difundidos, pero que se ganan la vida vendiendo su arte casi siempre a precios irrisorios.



Esta vez no podré poner aquí el nombre del autor o autores de estos trabajos, pero en cuanto esté en el pueblo, intentaré dar con él o ellos y tomaré nota para que ustedes también puedan saberlo.

TADEO

domingo, 14 de septiembre de 2008

CULTURA CICLÓNICA

CULTURA CICLÓNICA

“Huracán, Huracán, venir te siento, y en tu soplo abrasado, respiro entusiasmado, del Señor de los aires el aliento” decía nuestro José María Heredia hace más de siglo y medio, y mucho antes, nuestros indígenas, quién sabe a ciencia cierta con qué espíritu, lanzaban al aire la palabra premonitoria de destrucción y ruina: Huracán, Huracán.

Desde entonces hasta hoy, los habitantes de la mayor de las Antillas, como los de las demás islas adyacentes, hemos aprendido a convivir con esta fuerza de la naturaleza, divinizada y temida por nuestros primeros pobladores, y respetada hoy por aquellos que durante la temporada ciclónica, que va de junio a noviembre, ven en peligro vidas y propiedades, haciendo de la existencia humana, ya frágil por naturaleza, algo aún más difícil de preservar.

Esta vez nos han visitado por este orden, entre el 30 de agosto y el 9 de septiembre, Gustav, Hanna e Ike, el primero, encargándose de sembrar la desolación en el extremo occidental del país, es decir, en la Provincia de Pinar del Río y la Isla de la Juventud fundamentalmente, donde se encargó de dejar un panorama verdaderamente desolador, y luego, el último de ellos, recorrió durante 40 horas, unos 1000 kilómetros sobre el territorio nacional.

Como resultado, un total de 514 mil 875 viviendas afectadas, de ellas 91 mil 254 con derrumbes totales, numerosas edificaciones sociales dañadas total o parcialmente, plantaciones de frutales, granos, hortalizas y vegetales arrasadas, ríos desbordados, penetraciones del mar e inundaciones que pusieron en grave riego, además de la integridad física de los habitantes de la isla, también todo aquello de índole material imprescindible para la subsistencia: alimentos, ropas, muebles, equipos electrodomésticos, etc.

“Los pajarillos tiemblan y se esconden al acercarse el huracán bramando. Llega ya. ¡Gigante de los aires, te saludo! Los brazos rapidísimos enarca, y con ellos abarca cuanto alcanzo a mirar de monte a monte.”

Será larga la recuperación. Los cultivos de importancia para la economía nacional como el café, el arroz, la caña de azúcar han quedado arruinados. Cientos de trabajadores serán movilizados con prontitud para rescatar todo lo que se pueda del café que ahora mismo yace en los suelos, algunos aún atados a los troncos finísimos y doblegados de las plantas cafetaleras.

Las comunicaciones tanto ferroviarias como por carreteras se han visto interrumpidas, anegadas unas, fracturadas otras, obstaculizadas por árboles, postes del tendido eléctrico, etc. El suministro de electricidad, las comunicaciones telefónicas, el abastecimiento de agua potable, todo ello se ha visto afectado.

Y en medio de todo ese caos brilla con luz propia la solidaridad de los cubanos, la organización de sus instituciones, el ya famoso sistema de la Defensa Civil, que otra vez ha vuelto a funcionar reduciendo a 7 muertes evitables, las pérdidas humanas de una nación que necesitó evacuar a cerca de 2 millones de habitantes.

A nuestro alrededor, en los países vecinos como Haití, República Dominicana, o hasta en los propios Estados Unidos, en reiteradas ocasiones los muertos se cuentan por cientos, y no precisamente porque estos organismos atmosféricos se empeñen en ser más destructivos con nuestros hermanos caribeños y más benévolos con nuestros compatriotas. La diferencia radica en la voluntad política de quienes nos gobiernan. La diferencia radica en la preparación constante para enfrentar , si se quiere, en peores condiciones que el resto de naciones, debido al consabido bloqueo norteamericano sobre la isla, estos cataclismos.

Ante la llegada de los ciclones, la población cubana está organizada y educada. Todo el mundo sabe de antemano qué hacer ante una eventualidad de esta naturaleza. Cuando el peligro se cierne sobre sus cabezas, no es la hora de tomar decisiones tan importantes como la de qué hacer para salvar la vida, son decisiones, que al menos en Cuba, ya han sido tomadas mucho antes, y por un personal experto y entrenado para combatir estas situaciones de emergencia. Por eso no sería descabellado decir que el pueblo cubano ha desarrollado una verdadera cultura ciclónica.

“¿Qué rumor? ¿Es la lluvia? Desatada cae a torrentes, oscurece el mundo, y todo es confusión, horror profundo. Cielo, nubes, colinas, caro bosque, ¿Do estáis?... Os busco en vano: desaparecisteis... La tormenta umbría en los aires revuelve un Océano que todo lo sepulta.

Ante la tele, los ojos espantados de mi esposa, que desde la mirada europea se estremece ante tanta destrucción, y al mismo tiempo se asombra de la serenidad de esos cubanos que aún perdiéndolo todo, no pierden la sonrisa y las ganas de vivir, para esos cubanos que aún les queda fuerzas para hacer ondear atado al horcón de su casa modesta y destruida, la enseña tricolor y dicen al periodista que les interroga: “Esta es la que no se puede caer”.

No entiendo nada, dice ella, y yo con una sonrisa le cuento mis historias pasadas por agua. Las evacuaciones repentinas de los pobladores de las inmediaciones de la magnífica escuela Vocacional Ernesto Guevara. Todas aquellas familias atrincheradas en nuestros recintos docentes mientras nosotros ocupábamos el área de los dormitorios. La comida compartida, la movilización para correr hasta el comedor en los horarios de desayuno, almuerzo o comida.

Nosotros entre bromas repetíamos la frase de un dibujo animado muy popular por aquel entonces en Cuba, dicho por los sapos de la charca del cuento “Pulgarcita”: “Ya dormimos, ahora podemos comer. Ya comimos, ahora podemos dormir”. Y luego, una vez pasado el peligro, la flotilla de autobuses de la escuela, una vez recibida la confirmación por parte de las autoridades de la Defensa Civil, de que las carreteras estaban despejadas, nos llevaban bajo rigurosas medidas de seguridad sanos y salvos a nuestros hogares respectivos.
Tan infrecuentes son las muertes en Cuba durante el paso de los huracanes, que posiblemente ningún otro pueblo del Caribe viva estos fenómenos con tanta tranquilidad.

Cuentan los viejos sobre el ciclón del 1926 que dejó un rastro importante de destrucción y ruina. También se acuerdan muchos del ciclón Flora, de octubre de 1963, el que hizo al gobierno revolucionario plantearse la necesidad de crear un Sistema de Defensa Civil encargado de proteger a la población de manera eficaz de los eventos meteorológicos venideros.

“¡Sublime tempestad! cómo en tu seno, de tu solemne inspiración henchido, el mundo vil y miserable olvido y alzo la frente, de delicia lleno!”
Si bien es cierto que en Cuba los ciclones no nos cogen desprevenidos y que sabemos enfrentarnos a ellos, no deja de preocupar la frecuencia con que estamos siendo blanco de los mismos. El cambio climático, entre otros factores, está haciendo del Caribe un lugar vulnerable, y su población y los gobiernos de estas naciones deberán tener aún más entre sus preocupaciones, la de crear mecanismos que los protejan lo más posible de estas adversidades naturales, que al parecer, seguirán aumentando en frecuencia y en potencia destructiva.

Como era de esperar, hay ciclones que han pasado sobre Cuba también en la ficción y que han quedado atrapados para siempre en nuestra memoria literaria, como aquél narrado por Alejo Carpentier en su novela El Siglo de las Luces. También han quedado inmortalizados en canciones como “El trío y el ciclón” del trío Matamoros, o en aquella otra de la orquesta Ritmo Oriental, que decía: “En Alamar la guagua se me paró, pero compay, el agua no me llevó”.

TADEO

viernes, 12 de septiembre de 2008

HURACANES 2008

HURACANES 2008:
Llevo tiempo armándome de fuerzas para escribir algo sobre los huracanes. He estado buscando fotos, etc, pero mi preocupación por el estado del país, y la llegada constante de nuevos meteoros a Cuba, me iban dejando cada vez más sin tiempo y sin deseos para reflejar de alguna forma lo que estaba viviendo mi país.

Dejo esta entrada más como recuerdo de un verano para olvidar. La isla está muy dañada a lo largo y ancho de su territorio. Será muy difícil superar tanto destrozo, tantas y tantas casas destrozadas, tanta cosecha perdida.


Nosotros los cubanos tenemos costumbre de huracanes, pero no tenemos costumbre de que nos pasen tan seguidos y que sean estos, tan caprichosos y destructivos.

TADEO

jueves, 7 de agosto de 2008

PROYECTO KUBART

PROYECTO KUBART

Hace unas semanas, y gracias a un amigo común, el trovador cubano
Julio Hernández conocí en Bilbao a Oihana Barato y Mentxu Sendino, quienes son las responsables del proyecto KUBART , el cual se encarga de promocionar a los artistas cubanos en el entorno del País Vasco y Navarra.

Ellas mismas me decían:

“Kubart nace con el deseo de acercar la cultura y el arte cubanos al público vasco y navarro. Cuba es una fuente inagotable de expresiones artísticas. No se puede entender esa isla caribeña sin la música, sin la pintura, sin la escultura, sin el teatro, sin la escritura, sin el arte en definitiva. La especial situación política en la que vive la aleja de los circuitos culturales tradicionales y hace que sus artistas tengan que pelear más duro para darse a conocer. Kubart quiere ayudar a los artistas nos a ganar esa batalla. Facilitándoles el camino, abriendo puertas. Encontrando los escenarios más apropiados para llegar a un público que quiere conocer nuevas propuestas. Kubart quiere presentar una nueva Cuba, una nueva Cuba llena de talento e ideas innovadoras.”
Dicho proyecto se ha encargado de difundir la obra de artistas cubanos de reconocida valía como el grupo Habana Abierta, Boris Larramendi, Vanito Brown, Athanai, Marlon Maga, Julio Hernández y otros.

Es sin dudas, un esfuerzo que todos los cubanos y los amantes de la música y el arte en general que emana de la isla agradecemos y aplaudimos.

TADEO

jueves, 24 de julio de 2008

TOCANDO EL TAMBOR

TOCANDO EL TAMBOR

Cuando los artistas de turno pidieron un voluntario entre los niños del público, para tocar el tambor, mi hija Alma se ofreció enseguida, y como dijo que ella tenía uno en casa y sabía tocarlo, la sacaron y allá se fue a tocar. Se sentó encima de él y bueno, sus padres enseguida hicieron estas fotos que les ofrezco como prueba de lo que ya les había dicho, que mi hija le gusta más el escenario que a un tonto un lápiz.

TADEO

lunes, 14 de julio de 2008

LA CAPOEIRA

LA CAPOEIRA

Ya les dije en la entrada anterior que mi hija iba para artista. Pues bien, si a alguno aún le quedaban dudas, aquí les muestro unas fotos que le hice en la plaza participando con un grupo de profesores de capoeira.


La capoeira es una expresión cultural afrobrasileña originada en Brasil, que engloba diversas facetas. La más conocida es la faceta de arte marcial o lucha, aunque el resto son igual de importantes: la faceta musical y de expresión corporal, la faceta oral/lingüística y la faceta tradicional. La capoeira es una forma de expresarse, y dicen que era una manera que tenían los negros esclavos brasileños de defender su libertad.

Ella se lo pasó genial dando vueltas y haciendo piruetas y tocando con estos chicos brasileños esta música y este baile tan exótico. Eso sí, llegó a casa negra de toda la churre que recogió en el suelo de la plaza del pueblo. Pero bueno, que le quiten lo bailao.

TADEO

miércoles, 2 de julio de 2008

MI HIJA VA PARA ARTISTA

MI HIJA VA PARA ARTISTA

Ayer, en la plaza de Barakaldo, se realizaron muchas actividades para niños. Entre ellas, pudimos disfrutar de la actuación del grupo de animación TXANOGORRITXU ROCK, el cual hizo las delicias de niños y mayores.
En un momento del espectáculo, ellos hicieron subir al escenario a niños dispuestos a cantar algunas canciones infantiles junto con ellos, pero como ponían la condición de que las canciones fueran cantadas en euskera, no eran muchos los niños que se animaban a hacerlo.

A mi hija Alma le encantan todos esos saraos. Más de una vez se ha subido al escenario a hacer de todo, a cantar, a bailar, a hacer de ayudante de algún mago, en fin, y esta vez no podía ser menos. Se subió al escenario, y cantó la canción que le pedían. Eso sí, en esta ocación me ha sorprendido, pues su interpretación fue asombrosamente buena. Además, cantó una canción que jamás se la habíamos escuchado en casa.

TADEO