
EL MIRÓN DE LOS BAÑOS PÚBLICOS
Hoy voy a hablarles del mirón, y no precisamente del famoso escultor griego, nacido en Eleuteras, es decir, en la antigua Grecia por allá por el siglo V antes de Cristo, sino de ese personaje que se encuentra fácilmente en los urinarios públicos masculinos.
Sus urinarios favoritos son los de las estaciones de autobuses, supermercados, grandes almacenes, en fin, esos donde siempre hay mucha gente y todo el que pasa por allí, va con prisas. A este personaje se le detecta porque cuando tú llegas a orinar, él ya está allí. Además, porque te mira insistentemente, y porque cuando tú terminas, él sigue allí, tal vez poniendo sus ojos en otra presa.
Si alguna duda te queda de que ese señor que tanto y tanto tiempo orina, es un mirón, puedes hacer la operación siguiente: “Sales del baño, y a los 5 minutos regresas al urinario, y lo más probable es que ese señor siga ahí, mirando con cara rara y lasciva a cuanto hombre se acerque a miccionar.
Eso sí, si estás en una estación de autobuses, ten cuidado, no vaya a ser que vigilando al mirón, tu autobús termine yéndose, o peor aún, de tanto permanecer junto a los urinarios mirando con cara rara, termines siendo confundido con uno de ellos.
Sus urinarios favoritos son los de las estaciones de autobuses, supermercados, grandes almacenes, en fin, esos donde siempre hay mucha gente y todo el que pasa por allí, va con prisas. A este personaje se le detecta porque cuando tú llegas a orinar, él ya está allí. Además, porque te mira insistentemente, y porque cuando tú terminas, él sigue allí, tal vez poniendo sus ojos en otra presa.
Si alguna duda te queda de que ese señor que tanto y tanto tiempo orina, es un mirón, puedes hacer la operación siguiente: “Sales del baño, y a los 5 minutos regresas al urinario, y lo más probable es que ese señor siga ahí, mirando con cara rara y lasciva a cuanto hombre se acerque a miccionar.
Eso sí, si estás en una estación de autobuses, ten cuidado, no vaya a ser que vigilando al mirón, tu autobús termine yéndose, o peor aún, de tanto permanecer junto a los urinarios mirando con cara rara, termines siendo confundido con uno de ellos.
TADEO
