viernes, 21 de noviembre de 2008

EL OPIO DE LOS PUEBLOS

EL OPIO DEL PUEBLO

Dijo Carlos Marx en su día, que el opio de los pueblos era la religión. Hoy por hoy, puede que existan aún países donde las religiones sigan siendo el centro de toda la vida social de la sociedad, sin embargo, en occidente, (y hablo por lo que he visto en España, pero supongo que no será un fenómeno puramente español) el opio de los pueblos son los juegos de azar y entre ellos, las loterías.

Todos necesitamos creer en algo, y está claro que muchos en estos países siguen creyendo en Dios, pero me atrevo a apostar (nunca mejor dicho) que las personas en occidente piensan más en ganar la lotería u otro premio por el estilo, que en Dios, y bueno, los más devotos, le piden a Dios que les toque un premio.

Tan común resulta pedirle premios a Dios, que nos olvidamos de que Jesús, por ejemplo, rechazaba la riqueza. Ya se sabe que la única vez que se violentó (a saber) fue cuando vio el templo de Jerusalén convertido en un gran mercado. Dicen que echó a patadas a esos mercaderes por entender que el templo debía ser una casa de oración y de devoción a lo santo, a lo espiritual, y en ningún caso a lo mundano, y ya se sabe que no hay nada más mundano que el dinero, y en caso de que haya algo más mundano, seguramente ese algo, se podrá comprar con dinero.

Las loterías y los premios obtenidos por azar funcionan como un adormecedor de las conciencias de los pueblos. ¿Por qué? Pues porque cuando las personas analizan su situación económica, y ven que viven mal, antes de culpar al sistema imperante, antes de culpar a los señores que gobiernan, tienen algo a quien culpabilizar primero, y ese algo es la suerte.

Dicho de otro modo, si vives mal, no es por culpa del sistema ni de los gobiernos, es culpa de tu mala suerte, porque el gobierno te pone al alcance de tu mano un mecanismo facilísimo para que tú te enriquezcas. Si no eres rico ya, si no puedes disfrutar de las bondades del sistema, no es porque el sistema te rechaza, sino porque tu suerte te rechaza, y aquí vuelve a aparecer Dios, pues al final ¿qué es la suerte sino el capricho del Altísimo?

Dicen que la suerte es loca y a cualquiera le toca. También dicen que Dinero llama Dinero. Dicen que el dinero siempre va a las manos de ese que no lo necesita porque ya está forrado, y que el que juega por necesidad, pierde por obligación.

De estas frases populares que algo de sabiduría deben tener, podríamos sacar la siguiente conclusión:

Si el dinero siempre va a parar a manos de los ricos y muy pocas veces, a manos de los pobres, parece que hay una especie de orden velado en todo esto. Es como si la mano de Dios estaría por ahí dirigiendo los hilos de los cuales depende que nos enriquezcamos o que sigamos pobres toda nuestra vida. De ser así, es mejor respetar la voluntad de Dios, y por tanto, seguir durmiendo y pensando que todo está bien.

Eso es lo que ocurre en el caso de los creyentes, esos que están dispuestos a respetar la voluntad de Dios, al menos en parte, porque está claro que no están dispuestos a escucharlo cuando él dice que busquen el Reino de Dios, y no el Reino del Dinero, cuando dice que no se hagan tesoros en la tierra, sino en el cielo, y cuando dice que primero entrará un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de Dios.

¿Pero qué sucede con esos que no creen en Dios y que por tanto, creen que la suerte es realmente ciega y que a todos nos puede tocar? Bueno, en el caso de estos, también cifran sus esperanzas en que algún día sean ellos los afortunados, y por tanto, tampoco luchan por cambiar el orden de cosas establecido, en fin, también el opio está aquí funcionando sobre las mentes de los ateos.

Parece ser que detrás de estos mecanismos como la lotería y otros juegos de azar, se esconde un poderoso mecanismo de control social en manos de los que gobiernan y en manos de los favorecidos por el sistema social que ha hecho del Dinero un Dios sacrosanto y Todopoderoso.

TADEO

4 comentarios:

Dayani dijo...

Hola tadeo, vaya, vaya, tremendo tema. Dice siempre un amigo mio, que el mas rico es quien menos necesita. Habra que ver cada persona en que basa su felicidad, o su armonia, ya que la felicidad abosuluta es un termino abstante abstracto. Quien tiene puestos sus cimientos en el dinero o en esa famosa suerte de ganarse el premio gordo, o algun que otro flaquito, puede apostar ademas que es una vidad bastante insegura, pues el dienro como viene, se va. O como decia Marti: poderoso señor es Don dinero. cuando lo dejamos que nos gobierne, nos estamos entregando a cambio de obtener el miedo a no tenerlo o que no nos alcance.
Dios proveera, dice mi mamá, ademas Dios casi nunca te da lo que pides, pero siempre te da lo que necesitas.
La fe y el amor es lo que salvara definitivamente a la humanidad.
"Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y mostrará lealtad al otro, o viceversa.. Nadie puede servir a la vez a Dios y al dinero."
Lucas,16

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Dayani.
Me encanta tenerte por aquí reflexionando sobre este tema que pongo sobre la mesa. Me alegra que cites la Biblia con este versículo que refuerza lo que he expuesto. Nada, un tema para pensar y abrir los ojos a esta realidad que a todos nos atañe. Besitos:
Tadeo

naná dijo...

Hola Tadeo, y también dice que no hagas tesoros en la tierra donde el orín corroe o algo así; y digo ésto porque por lo general el que tiene siempre quiere más, y no falla.
Pero a veces yo creo que Dios pone en tu camino la fortuna, hay que ver que haces con ella y si no te importa perderla, ahí está la clave, para mi.
Un gusto compartir con vos este espacio.
Un beso.
naná

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querida Naná:
Sabes, creo que visto desde el punto de vista de Dios, el dinero no hay que verlo como un castigo de Dios. Con dinero se pueden hacer muchas cosas buenas. Lo malo es cuando el dinero te hace malo, o cuando por conseguir dinero tu corazón se endurece. Así que creo que el dinero es siempre una dura prueba para aquel que lo tiene. Es más fácil perder el alma teniendo dinero, que cuando no lo tienes, por eso yo, aunque me gustaría tener mi vida resuelta económicamente (no ser millonario) le tengo mucho miedo al dinero y procuro conformarmarme con mi suerte. El dinero siempre me hace sentir la responsabilidad de darle un buen uso. Besitos:
Tadeo